Trinidad

¿Qué es la Trinidad?

Es la doctrina según la cual en el único Dios hay tres personas.

¿Cómo es posible que al mismo tiempo haya un solo Dios  y tres  personas?¿No hay una contradicción en esta afirmación?

No hay ninguna contradicción. En efecto, al hablar de unidad, nos estamos refiriendo a la esencia de Dios; al hablar de trinidad, nos estamos refiriendo a las personas. Unidad de esencia y trinidad de personas. Estamos hablando de aspectos diferentes.

En la Biblia, ¿existe la palabra Trinidad?

No. En la Biblia no existe la palabra Trinidad, sino la doctrina de tres personas en el único Dios. Para indicar esta verdad, se inventó la palabra Trinidad.

¿Dónde en la Biblia se habla de tres personas en el único Dios?

En muchísimas partes. Veamos:

– Bautismo de Jesús

En cuanto salió del agua, vio que los cielos se rasgaban
y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba sobre él. 
Y se oyó unavoz que venía de los cielos:
“Tú eres mi Hijo amadoen ti me complazco» (Mc 1, 10-11).

Aquí encontramos al mismo tiempo la presencia de las tres personas de la Santísima Trinidad: Jesús, que es el Hijo amado, el Espíritu Santo en forma de paloma y el Padre, que habla.

– Misión de los 72 discípulos

En aquel momento Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: “Yo te bendigo, Padre…» (Lc 10, 21).

Otra vez encontramos al mismo tiempo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

– Predicación apostólica

Diosresucitó a este Jesús,
de lo cual todos nosotros somos testigos.
Y  exaltado a la diestra de Dios, ha recibido del Padre
el Espíritu Santo prometido (Hech 2, 32-33).

Dios Padre resucita a Jesús y le entrega el Espíritu Santo para que lo derrame sobre los creyentes.

– Fórmula bautismal

Vayan y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28, 19).

Esta formula bautismal representa la conclusión de la experiencia y reflexión de los primeros cristianos acerca del misterio de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo: un solo Dios en tres personas. Un proceso vivido y aceptado por la Iglesia, bajo la guía del Espíritu Santo, y sancionado por la autoridad de un libro canónico.